Estudio Fuerteventura

26 m2

Vecindario. Gran Canaria

Este proyecto de diseño interior de un estudio de 26 m² nace del reto de crear un espacio funcional, acogedor y saludable, optimizando cada metro cuadrado. La propuesta se basa en una cuidada distribución interior, una correcta iluminación natural y artificial y una ventilación eficiente, eliminando barreras visuales para mejorar la percepción del espacio.

Desde la neuroarquitectura aplicada al diseño de interiores, se sabe que los espacios bien iluminados, ventilados y con recorridos claros favorecen el bienestar, reducen el estrés y mejoran la experiencia diaria del usuario. Por ello, el proyecto apuesta por una organización fluida que potencia la sensación de amplitud y confort en viviendas de pequeña escala.

Las particiones curvas cumplen una doble función: optimizan la circulación interior y aportan una sensación de armonía visual y calma mental. Esta solución permite crear una zona de descanso íntima, resolviendo una de las principales limitaciones de los estudios y apartamentos pequeños: la ausencia de un dormitorio claramente definido.

La partición móvil aporta flexibilidad espacial, permitiendo adaptar el estudio a diferentes usos a lo largo del día. Al abrirse, el espacio se transforma en una zona de estar amplia y versátil, ideal para trabajar, comer o recibir visitas, mejorando la funcionalidad del conjunto.

La iluminación interior se resuelve mediante distintos focos de luz indirecta, generando una atmósfera cálida y envolvente. Este tipo de iluminación, respaldada por estudios en neurociencia, reduce la fatiga visual y refuerza la sensación de confort, un aspecto clave en proyectos de interiorismo para espacios reducidos.

El diseño del baño prioriza la comodidad y la ventilación natural. Junto a la ducha se incorpora un espacio para vegetación, siguiendo principios de diseño biofílico, que ayuda a regular la humedad y mejora la calidad ambiental del espacio.

El resultado es un proyecto de arquitectura e interiorismo para estudios pequeños, donde cada decisión responde a criterios de bienestar, funcionalidad y diseño consciente, demostrando que un buen diseño no depende del tamaño, sino de cómo se habita el espacio.